| Asunto: |
INFORMACION IMPORTANTE |
| Fecha: |
Thu, 9 Sep 1999 13:28:03 -0300 |
| De: |
"EFE - Informacion" |
| A: |
"Usuarios" |
Atrapan víctimas por correo
electrónico - San Francisco, 9 sep (EFE).-
La alta tecnología ha producido una nueva generación de
ladrones y estafadores que, lejos de forzar en segundos las cerraduras más seguras,
perfeccionan destrezas como la de cazar información económica en el ciberespacio o
camuflar líneas telefónicas. De hecho, las estafas que combinan el correo
electrónico con el teléfono parecen ser de lo más eficaces, según la Comisión Federal
de Comercio de Estados Unidos.
El sistema es así de sencillo. Los estafadores "cazan" a sus
víctimas a través de Internet y les sacan el dinero a través del teléfono.
Y funciona, más o menos, de esta manera: se recibe un mensaje anunciando el
cobro de más de 200 dólares con cargo a la tarjeta de crédito por la compra de
material pornográfico. La víctima, monta en cólera e intenta arreglar el
desaguisado por la vía rápida, que es llamar por teléfono a la empresa que le ha
hecho el cobro erróneo para anularlo.
Pero ahí está la trampa. El teléfono, de 10 dígitos, parece
corresponder a un número de los Estados Unidos o Canadá, pero en realidad deriva la
llamada a la República Dominicana y otras islas del Caribe, donde se establece una
conferencia internacional con una "línea caliente" de las que cobran
automáticamente al que llama cantidades que pueden llegar hasta los 25 dólares por
minuto. Es decir, en lo que parece que le intentan arreglar el problema, colocan a
la víctima en una línea telefónica que, al final, le saca más dinero del que
pretendía recuperar. Los mensajes para captar víctimas varían. Más cruel, pero
igual de eficaz que el de la compra de material pornográfico, es un mensaje que anuncia
una desgracia familiar o un accidente de alguna persona conocida e indica un
número de teléfono para obtener más información de lo sucedido. Una
vez que la persona marca el número, pensando que es una línea de información gratuita,
el procedimiento es el mismo: llamada al Caribe y cobro por minuto a la cuenta del que
llama.
En esos casos, las víctimas suelen llamar varias veces al
número-trampa, porque, al no obtener la información que buscan con la desazón del caso,
piensan que se han podido equivocar al marcar y lo vuelven a intentar.
Las organizaciones de defensa del consumidor aconsejan que no se
marque ningún número con un prefijo desconocido, porque puede ser una de
esas líneas-trampa que conectan conferencias internacionales sin que la
persona marque el código de acceso. Algunos de los prefijos son especialmente
propicios a la confusión porque se parecen a los números de llamada gratuita. Es
el caso del 806, que desvía las llamadas a la República Dominicana o el 868, que
las manda a Trinidad y Tobago sin necesidad de que el que llama marque el código de
acceso a la línea internacional.
Cuando la víctima está ya atrapada en la llamada, los
estafadores tienen diferentes formas de hacerse con su dinero, aparte de cobrarle la
llamada a precios exagerados. Incluso pueden empezar a cobrarle un dinero fijo al mes a
través de la cuenta telefónica de una manera difícil de detectar y más difícil aún
de evitar.
Una manera sencilla de conseguir esa fuente continua de dinero es
a través de contestadores automáticos que van dando instrucciones al
comunicante para que diga sí o no ante distintas opciones o presione determinadas
teclas para acceder a uno u otro servicio. Los estafadores que obtienen la voz de su
víctima diciendo "sí", unen la grabación después a una solicitud de
servicios y la usan como prueba de que la persona estaba de acuerdo con los gastos que se
le cobran, aunque, en realidad, el estafado sólo estuviera respondiendo afirmativamente a
la pregunta de si quería acceder a un operador. El estafado puede pasarse meses sin darse
cuenta de que le están quitando poco a poco su dinero, porque ese tipo de cobros aparecen
en el recibo con expresiones como "cuota mensual". Sin más explicaciones.
EFE |